Estos son Ana y
Pedro, 70 años juntos. Viven en la pensión “la chata” cerca del
barrio. En la pensión no les dejan cocinar y vienen al parque de
enfrente de mi casa con sus modestas fiambreras frías. Para ellos es
un festín. Pedro es mas descuidado aunque Ana limpia y ordena los
envases. No recoge las migas, darán cuenta de ellas las palomas. Son
su compañía.
Me acerco con
cuidado para preguntar, con mucho cuidado de no molestar. El tema es
lo de menos ; el tiempo, etc e intuyo que la política no les gusta
como charla. Ana, no deja de de preocuparse por las palomas y
derrocha pequeños mendrugos de su pan. Pedro , encorvado, debe
pensar en sus buenos tiempos; en sus hijos, su ex trabajo, sus amigos
ya fallecidos. Tiene tiempo para pensar en toda una vida. Me cuesta
mucho indagar el porque comen alli y no es un tema que les agrade.
Descubro que les gustan otros temas; lo bonito de los parques el
jolgorio de los bares, y se rien de las prisas de los transeúntes,
de su desiria a sus saludos. Se Marchan, con sus manos unidas de
viejos arqueadas por los hombros en forma de signo de la victoria.
Mañana los veré e
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